Ayer pudimos volver a ver uno de los espectáculos de Sevilla más curiosos, o mejor dicho, uno de los espectáculos más míticos de Triana, las cucañas de la Velá. No son concebibles estas fiestas sin la presencia de las ya míticas cucañas, las cuales han acompañado siempre esta celebración.
A las siete de la tarde comenzó la prueba, por desgracia, una hora más tarde de lo que se había señalado en el cartel de actividades. La calle Betis acogía a aquellos que querían ver el espectáculo, los chicos de Sevilla que querían participar o antiguos competidores que ahora, debido al paso de los años, ya no quieren arriesgarse a mojarse. Acompañando a los competidores de esta curiosa prueba, también se encontraban apoyando y vitoreando los respectivos familiares y amigos.
La importancia que tiene para la gente del barrio este acontecimiento, hace que todos los años aparezcan nuevos valientes que quieren ganar. Muchos de ellos se tratan de chavales jóvenes que rondan los 16 años. La mayoría de participantes coinciden en señalar que el único truco para ganar es conseguir no resbalarse.
La cucaña apareció en el siglo XVI, siendo la ciudad de Nápoles la primera que la acogió para sus celebraciones. Lo que diferencia a la cucaña de Triana es que se hace en horizontal, al contrario que en otras ciudades donde se hace de forma vertical. No obstante, con el paso de los años también ha cambiado la forma en que se hace, ya que hace unos años se daba un jamón, que siempre caía al agua, y actualmente lo que se ofrece son 35 euros para los más jóvenes y 40 euros para los adultos. También ha cambiado el tipo de cucañeros, ya que en la actualidad la mayoría de ellos provienen de fuera del barrio, lo cual lamentan los vecinos, ya que ellos preferirían que estos fuesen de la zona.
Anterior:
Tópicos típicos en Sevilla
Siguiente:
Demasiada calor
